Entré a casa. Había decidido que pasaría la noche del viernes conmigo misma. Y barajé distintas opciones, pero regresando de terapia descubrí que lo que verdaderamente quería, era pasar tiempo de calidad conmigo misma. En mi mundo, eso significa un momento a solas, escribiendo en mi diario y tomando mate. Hay algo maravilloso en el proceso de escribir. Es como un diálogo interno, que con el correr de los años se transforma en el registro de tu vida. Tu vida toda queda documentada ahí. Y entonces sucedió algo.

Sin buscarlo, surgió en mí un estado emocional muy similar al que experimento cuando estoy en India. Es como una sensación de libertad genuina, como un estado libre de apego, una calma que no conoce la ansiedad. Pensé en Harsha, mi amigo y confidente, astrólogo védico y probablemente compañero de otras vidas. Le escribí el siguiente mensaje:

I’m in a serene mood, a tranquil state of mind, and wanted to share that vibration with you. [Me encuentro en un estado anímico sereno, en un estado de tranquilidad mental, y quería compartir esa vibración con vos]

Como buen filósofo de raigambre budista, me respondió de la siguiente manera:

That’s all our natural state, thank you for tuning in. Happy for your joy that comes from equanimity. [Ese es el estado natural de todos, gracias por conectarte conmigo. Me pone feliz saberte alegre. Es resultado de la ecuanimidad]

Pues bien, una de las razones por las que le escribí, es porque estos últimos 2 meses han sido difíciles para mí. Fue un tiempo de mucha incertidumbre, durante el cuál lo contacté en reiteradas oportunidades, en un estado mental no tan sereno. Ayer, sintiendo estas oleadas de claro entendimiento durante las cuales las dudas y la incertidumbre se disiparon dejando lugar a una fe impasible y serena, pensé que él era quien merecía antes que nadie parte de esta energía. Pero sucedió mucho más.

Sucedió que él se encontraba viajando en tren hacia la India Central y se acababa de cruzar a un sadhu que viajaba en su misma dirección. Pensando mi amigo que el hombre podría tener hambre, le ofreció su comida. Compartieron ambos el alimento que él traía, y el sadhu comenzó a hablarle de sus vidas pasadas y de la evolución de su Alma, al tiempo que le revelaba secretos tántricos.

Y yo, sin quererlo, de repente era parte de todo eso.

Tratando de llevar a Harsha a mi frecuencia de serena alegría, terminé viajando yo misma en tren hacia la India Central, en compañía de un astrólogo y un sabio ambulante; echando un vistazo a los registros de mis propias vidas.


Gentileza: Wild Life Weeks

Pin It on Pinterest

Share This