Todo comenzó el domingo, con la pregunta: “¿Dónde estaba hoy, unos años atrás? Lo curioso del caso es que tras terminar de leer lo que sigue, pensé en publicarlo. Tal vez por cansancio o tal vez por pereza descarté la idea y seguí leyendo, sólo para encontrar unos párrafos más adelante las siguientes líneas: “…quizás en el futuro debería publicar algo de lo anterior. Tal vez podría ser bueno para alguien más.”

Seis años atrás se cerraba toda una etapa en mi vida. Poco sabía yo de los cambios que le seguirían. Pero por aquel entonces, el ciclo cerraba con esta  reflexión.

16 de octubre de 2010

“Si tuviera que hacer un balance de estos últimos 3 años, diría que fueron importantes para mí porque tuve la oportunidad de conocer e interactuar con mucha gente. Aprendí muchísimo de la naturaleza del ser humano, y creo que algo se hizo carne en mí. También aprendí mucho de mí misma.

Aprendí a callar cuando hay que callar, y a hablar cuando hay que hablar, a defender ideas por ser correctas y a hacerlo con “guantes blancos”, como dice una amiga. Aprendí a comportarme siguiendo buenos consejos y ejemplos de personas buenas. Aprendí a poner límites, y descubrí que el amor puede cambiar a las personas cuando es sincero.

También vi lo importante que es perdonar. Perdonar no significa permitirle al otro que te vuelva a hacer mal. Significa que a pesar del dolor, no generamos rencor. Conservamos la libertad interior de actuar de acuerdo a nuestro mejor carácter, sin permitir que el comportamiento del otro condicione el nuestro.  

Descubrí que de esa forma el corazón se vuelve liviano, ligero.”

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