Le conté lo que me pasaba. Cuál era concretamente mi problema. Me miró a los ojos, y me dijo con acento británico: “You need to learn the skill of the charming No” (“Vos necesitás aprender el arte del No encantador“). “Enlighten me” – respondí yo, pidiéndole que me instruyera. La explicación que le siguió, se relata en El Arte del “No” Encantador.

Hoy comprendí esta experiencia bajo una faceta nueva, que tal vez por obvia se me pasó por alto. Hoy entendí que el Arte de decir “No” va de la mano del Arte de escuchar el “No”.

Y descubro que Mark no era solamente bueno para decir “no” sino que también era bueno para escuchar una negativa, por sutil que fuera. Como se relata en la entrada anterior, Mark podía decir “No” de muchas variadas maneras, al tiempo que era capaz de recoger al vuelo la menor indirecta.

Me recuerdo en estas horas de cuando decliné una invitación a cenar con él, por estar demasiado cansada ese día como para sostener una conversación en inglés. Decliné amablemente, y la verdad que no recuerdo bien qué dije. Pero lo que sí recuerdo es que fui muy sutil, y su oído fue lo suficientemente sensible como para escuchar con claridad mi negativa.

El epílogo de esta historia es que si la tendencia a la negación es demasiado fuerte, ni siquiera un “No” categórico es suficiente. Y a mayor capacidad de aceptación, mayor capacidad para ver la realidad tal cuál se nos presenta, y mayor habilidad para escuchar con claridad el “No”, por sutil que sea.

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Para comprender mejor el contexto de este relato, dirigirse al capítulo: El Arte del “No” Encantador.

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